Terruño

Terruño

superuco es una búsqueda constante por pulir, cada vez con más precisión, el arte de hacer vinos. nuestras vides provienen de tres microterruños del valle de uco, de tierras austeras y con gran altitud que expresan con la mejor fidelidad las cualidades del lugar. las tierras elegidas son gualtallary, en tupungato; altamira, en san carlos; y los chacayes, en tunuyán que forman la hermandad perfecta entre los 1.100 y 1.400mts. de altura sobre el nivel del mar.

Altamira

En el Sur del Valle de Uco se encuentra la zona productora de uvas más cercana a la Cordillera. La clave aquí es que mientras más próximos a los Andes se encuentren, los suelos serán  mas pobres, formados por aluviones y coluviones que bajaron de las montañas y las viñas que allí se desarrollan reservan su escaso vigor para dar un rendimiento moderado, cuyas uvas son mucho más concentradas que en otras zonas de Mendoza. Entera, la zona de Altamira ofrece un clima ideal para el cultivo de la vid y cuenta con parcelas de viñedos que gozan de un alto contenido de carbonato de calcio que es absorbido por su sistema radicular.

Gualtallary

Por la inclinación que presenta de Oeste a Este, por las noches frías y los días templados, por la gran amplitud térmica, por sus suelos calcáreos y pedregosos, entendemos a Gualtallary como uno de los más privilegiados terruños que hay en el Valle de Uco. Además es la zona vitícola más alta de Mendoza con viñedos que crecen entre los 1200 y 1700 metros sobre el nivel del mar. El valor diferencial de las plantas que crecen en estas tierras está dado porque fue justo allí, durante los aluviones y coluviones, que el calcio que arrastraba el agua de lluvia se solidificó en el suelo; calcios milenarios que aportan carácter, nervio y tensión a los vinos. Los tintos y blancos de Gualtallary tienen mucho que decir sobre la tierra, reflejan pura y exclusivamente el carácter calcáreo, extremo y tan singular de este suelo.

Los Chacayes

Esta finca situada en Vista Flores, en la parte alta del Valle de Uco,  emerge junto a un río que ha ido lavando las rocas pequeñas, redondas, ya modeladas por el tiempo y por el cause del agua. Fiel reflejo de eso es el vino que nace de las uvas que allí crecen.
Hay dos factores que inciden sustancialmente en sus uvas y en los vinos que se elaboran a partir de ellas: la altura y el carácter pedregoso de la tierra. Al estar ubicado a 1200 metros sobre el nivel del mar, las plantas tienen noches frescas, en algunos casos muy frías y días de mucho sol y temperaturas muy elevadas, lo que hace que las uvas engrosen su piel otorgandole al fruto mayor intensidad en sus colores y sabores.
Paralelamente, las raíces de los viñedos crecen apretadas entre las piedras pintadas de cal y tiza que le otorgan a los vinos un carácter mineral único en la provincia.

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